Redacciones de Quito y Coca
Yasuní es una selva herida. A esa conclusión llegó la Comisión encargada de receptar los testimonios a miembros de nacionalidades indígenas y campesinas, en el marco de la llamada “Ruta de la Anaconda”, efectuada esté sábado 13 de mayo en la ciudad de Coca, provincia de Orellana.
Hace unos días, el pasado 11 de mayo, para ser precisos, Esperanza Martínez de la Fundación Acción Ecológica anunciaba en Quito un proyecto para evaluar el cumplimiento del respeto a los Derechos de la Naturaleza en estos diez años.
El balance es negativo, “en la actualidad las políticas de Estado están violentando todos esos derechos, queremos hacer una evaluación para saber qué han significado, estos diez años”, apuntó.
Así, nació la denominada “Ruta por la verdad y la justicia para la naturaleza y los pueblos”, misma que contiene cuatro rutas: 
- 1 Ruta de la Anaconda, para recorrer poblaciones y territorios de la Amazonia afectados por las actividades petroleras.
- Ruta del Jaguar, visitará proyectos mineros, como uno de los causantes de grandes desastres naturales.
- Ruta del Ceibo, es el emblema de los pueblos de la Costa, para indagar el impacto de los proyectos agroindustriales.
- Ruta del Colibrí, con la cual se busca graficar lo que sucede en las ciudades: qué pasa con los desplazamientos humanos, como por ejemplo Monte Sinaí en Guayaquil.
El Coca, final del primer reto: Ruta de la Anaconda
¡Viva el Yasuní!, gritaron en voz alta cerca de doscientas personas que posaron para la foto con la cual cerraron el primer reto: la Ruta de la Anaconda, cumplido el pasado sábado 13 de mayo. Previamente, en el auditorio Manuel Villavicencio, los comisionados P. José Goldaraz, Dr. Julio Cesar Trujillo, Ab. Pablo Fajardo y Alexandra Almeida expusieron a los presentes, una evaluación preliminar de la jornada y los testimonios de voceros de nacionalidades indígenas, campesinos y un sector de trabajadores petroleros.
En la audiencia receptamos casos documentados de posibles vulneraciones de derechos, especialmente en territorio de Parque Nacional Yasuní. “Yasuní es una selva herida, una naturaleza vulnerada de manera sistemática, cuyas huellas afectan los ecosistemas y los pueblos originarios… Los daños y agresiones no han sido reparados en estos diez años, sino que se han extendido.
Hay graves omisiones de los ministerios e instituciones encargadas de la conservación Yasuní, como si el proceso de expansión y modernización del Estado fuese sólo para proteger y garantizar las inversiones extractivas y no para reparar las deudas históricas acumuladas en el territorio y en la población. La comisión elaborará recomendaciones puntuales y definirá mecanismos para lograr procesos de verdad, justicia y reparación para el Yasuní y su población; refiere parte de la Declaración de Francisco de Orellana, leída por Esperanza Martínez a los asistentes. (NC)











